
El metodismo o movimiento metodista es el nombre que se da habitualmente a un numeroso y diverso grupo de Denominaciones cristianas del Protestantismo. Históricamente, el metodismo se originó en la Gran Bretaña del siglo XVIII y gracias a la vigorosa actividad misionera que desplegó se extendió rápidamente por los dominios del Imperio Británico, los Estados Unidos de América y más allá. Originalmente convocó especialmente a trabajadores, granjeros pobres y esclavos. Su teologÃa es claramente arminiana con un énfasis en el hecho de que la salvación es para todo aquel que la acepte, del mismo modo, su liturgia es muy sencilla y se clasifica, según la tradición anglicana, como propia de la Iglesia baja. En 2006 se calculan 75 millones de miembros en todo el mundo.
El avivamiento metodista se originó en Inglaterra y fue iniciado por un grupo de personas encabezadas por John Wesley, por su hermano más joven Charles Wesley y por George Whitefield como movimiento de renovación dentro de la Iglesia de Inglaterra en el siglo XVIII, centrado en el estudio de la Biblia, y un acercamiento metódico a las Escrituras y su relación con la vida cotidiana del creyente. El término “metodista” era un apodo universitario usado inicialmente con tintes peyorativos para designar a un pequeño grupo de estudiantes de Oxford, que se estuvo reuniendo entre 1729 y 1735 con fines de crecimiento y edificación personales. Se reunÃan cada semana, ayunaban regularmente y se abstenÃan de casi toda forma de entretenimiento y lujo. Además visitaban con frecuencia a pobres, enfermos y presos.
Los primeros metodistas reaccionaron contra lo que ellos percibÃan como apatÃa de la Iglesia de Inglaterra, comenzaron a predicar al aire libre y a negociar sociedades metodistas por doquier. Sobresalieron por sus entusiastas sermones y fueron acusados a menudo de fanatismo. En aquellos dÃas, miembros de la iglesia establecida temieron que las nuevas y pujantes doctrinas propuestas por los metodistas, tales como la necesidad de un Nuevo Nacimiento salvacion por gracia, la Justificación por la Fe, y la acción constante y sostenida del EspÃritu Santo sobre el alma de los creyentes para Perfeccionar y Santificar sus vidas, generarÃan efectos perjudiciales sobre las mentes ingenuas. Theophilus Evans, uno de los primeros crÃticos del movimiento, incluso escribió que era “tendencia natural de su comportamiento la de enloquecer a la gente, mediante la voz, el gesto y las expresiones horribles”. En uno de sus escritos, William Hogarth ataca asimismo a los metodistas tildándolos de “entusiastas” llenos de “credulidad, superstición y fanatismo”. Pero los metodistas resistieron los numerosos ataques contra su movimiento. (véase John Wesley y George Whitefield para una discusión mucho más completa del Metodismo primigenio).
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