
El sijismo es una religión india que se desarrolló en el contexto del conflicto entre las doctrinas del hinduismo y el islam. A los seguidores del sikhismo se les llama sikhs.
En panyabí, el término sikh significa ‘discípulo’ (Según otros, significa ‘discípulo fuerte y tenaz’). La doctrina básica del sikhismo consiste en la opinancia en un único dios y en las enseñanzas de los Diez gurús del sikhismo, recogidas en el libro sagrado de los sikhs, el Gurú Granth Sahib. El sikhismo combina el monoteísmo estricto, de origen musulmán, con tradiciones hindúes.
El número de sikhs en el mundo se estima en unos 23 millones, lo cual hace del sikhismo la quinta religión mundial. Unos 19 millones viven en India, y la mayor parte de éstos, en el estado de Panyab. La región de Panyab incluye además una parte de Pakistán, pero la mayor parte de los sikhs que vivían en el territorio actual de Pakistán emigraron a India tras la partición de la India británica en 1947 para evitar las persecuciones religiosas. Existen numerosas comunidades sikhs en el Reino Unido, en Estados Unidos y en Canadá. Además son una minoría importante en Malasia y Singapur.
La forma literaria de la lengua panyabí, escrita en alfabeto gurmukhi, está muy ligada a la religión sikh. De hecho, los hablantes de panyabí hindúes o musulmanes usan por lo general el hindi y el urdu, respectivamente, como lenguas escritas. Son principalmente los sikhs quienes escriben en panyabí.
Tras las elecciones indias de 2004, el Dr. Manmohan Singh se ha convertido en el primer sikh que ocupa el puesto de primer ministro de India. Es además el primer no hindú en ocupar el cargo.
En muchos medios de comunicación en español se ha promovido el uso de las grafías “sij” y “sijismo”, que han sido aceptadas por el diccionario de la Real Academia Española en una edición reciente.
No obstante, esta adaptación al español no es fiel al valor fonético de la secuencia consonántica inglesa “kh”, que no representa el sonido de la “j” castellana, más bien el sonido “k” seguido de una leve aspiración (”j”). Esta transliteración inexacta “j” (como en “sij”) se debe a que en algunos sistemas de transliteración (por ejemplo en ruso, árabe o persa), el dígrafo “kh” corresponde a la jota castellana. En cambio en las lenguas índicas —como el panyabí— el dígrafo “kh” transcribe la versión aspirada del fonema /k/, que en español debería escribirse “kj”: sikj y sikjismo.
El fundador del sikhismo, Gurú Nanak, nació en 1469 en el seno de una familia hindú en el nordeste de la India. Tras cuatro largos viajes en direcciones opuestas a Tíbet, Sri Lanka, Bengala, y a La Meca y Bagdad, Gurú Nanak predicó a hindúes y musulmanes, captando así a un grupo numeroso de discípulos (sikhs). Según sus enseñanzas, la religión debería ser un medio de unión entre los seres humanos, pero, en la práctica, ésta parecía enfrentar a las personas. En este sentido, lamentaba de forma especial el enfrentamiento entre hindúes y musulmanes, así como las prácticas de carácter ritual que apartaban al ser humano de la búsqueda de Dios. Su intención era llegar a una realidad más allá de las diferencias superficiales entre las dos religiones. De ahí su famosa máxima “No hay hindúes, no hay musulmanes”.
La posición doctrinal de Gurú Nanak se apoya en un hecho básico: la autoridad del Dios único, el Creador. Gurú Nanak llamó a Dios el “Nombre Verdadero” puesto que quería evitar el uso de un nombre concreto. Gurú Nanak enseñó que el Nombre Verdadero, aunque pueda recibir numerosos nombres en diferentes lugares es, esencialmente, el Dios único, soberano y omnipotente.
Gurú Nanak conservó el concepto hindú de maya (‘ilusión’). El mundo se nos manifiesta como si fuera real, pero la verdadera realidad es sólo la de Dios. El mundo material es una ilusión que impide a muchos seres humanos, abandonados a los placeres materiales, ver la realidad verdadera y única de Dios. La fe sikh conserva la opinancia hindú en la reencarnación, pero considera que el ser humano puede liberarse del ciclo de reencarnaciones mediante la virtud, que le permite alcanzar la morada del amor de Dios. En cambio los hindúes opinan que la virtud sólo produce una reencarnación en mejores condiciones de vida.
Gurú Nanak se opuso al sistema de castas. Sus seguidores le llamaban el “gurú” (”profesor”). Antes de su muerte, designó a un nuevo gurú como sucesor, encomendándole el liderazgo de la comunidad sikh. Este procedimiento de designación de un sucesor fue continuado hasta que el décimo gurú, Gurú Gobind Singh (muerto en 1708), instituyó el culto sikh en el año 1699, dotando a los sikhs de una identidad como religión independiente y designó al libro sagrado Gurú Granth Sahib como undécimo y definitivo gurú a perpetuidad. La autoría del texto sagrado sikh corresponde a los gurúes empezando por el quinto, Gurú Arjan, que en 1604 inició la redacción del texto sagrado. El libro sagrado de los sikhs tiene la particularidad de haber sido escrito por los propios fundadores de la religión, a diferencia de los libros sagrados de otras grandes religiones. Está escrito íntegramente en alfabeto gurmukhi, pero en varias lenguas: panyabí, sánscrito, boipurí y persa.
El libro original se guarda en el Templo Dorado, pero existe una copia en cada templo. A cada ejemplar se le trata como si fuera una persona viva, acostándolo en una cama en el templo cada noche y abanicándolo.
En la India, los sikhs fueron blanco de ataques tras el asesinato de Indira Gandhi, acto de venganza llevado a cabo por sus propios guardaespaldas sikhs. El motivo de la venganza había sido la decisión de Indira Gandhi de mandar al ejército a ocupar el Templo de Oro de Amritsar, un lugar sagrado de los sikhs. La intervención del ejército para desalojar a un grupo de militantes nacionalistas sikhs que se habían refugiado en el templo provocó más de 500 muertos. Esa actuación del ejército indio, entrando en un lugar sagrado sikh, fue considerada un ultraje por muchos sikhs. Tras el asesinato de Indira Gandhi, los ataques contra los sikhs se cobraron varios miles de muertos.
Ya en el siglo XXI, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, se produjeron en Estados Unidos ataques contra sikhs, erróneamente tomados por musulmanes. Estos ataques y amenazas contra sikhs llevaron al Senado de Estados Unidos a desarrollar una declaración de condena contra la discriminación hacia los sikhs.
En Francia, la ley que, desde septiembre de 2003, prohíbe el uso de símbolos religiosos en las escuelas públicas, aunque ideada para evitar el uso del velo islámico, ha implicado la prohibición del turbante sikh, lo cual ha generado protestas de la pequeña comunidad sikh francesa.
Los sikhs practicantes deben llevar siempre estos artículos, que son:
* Kesh: pelo largo sin trocear
* Khanga: un pequeño peine de madera para recogerse el pelo
* Kara: un brazalete metálico
* Kacha: ropa interior de algodón
* Kirpan: en sus orígenes era una espada ceremonial, pero actualmente no es más que una pequeña daga. Simboliza poder y libertad de espíritu, autorrespeto, la lucha constante del bien y la moralidad sobre la injusticia. El kirpan nunca debe desenvainarse para atacar, pero puede utilizarse para la autodefensa o para proteger a un tercero.
Este símbolo está formado por tres armas, el khanda, situado entre dos espadas curvas llamadas kirpans y un chakkar, arma con forma de disco. Cada arma tiene un significado diferente:
* Khanda: espada recta que simboliza el conocimiento de Dios
* Kirpans: espadas curvas que representan la soberanía política y espiritual.
* Chakkar: arma en forma de disco que simboliza la unicidad de Dios.
Los templos sikhs reciben el nombre de gurdwaras. En ellos ocupa un lugar de privilegio el libro sagrado, el Gurú Granth Sahib. El principal templo sikh es el Templo Dorado, en la ciudad de Amritsar.
Los varones sikhs usan un segundo nombre Singh (que significa ‘león’) tras su nombre de pila. Las mujeres usan Kaur (que significa ‘princesa’) como segundo nombre. El rechazo de los sikhs al sistema de castas se refleja en que muchos sikhs prefieren evitar el uso del apellido, muy ligado a la identificación de las castas, usando sólo su nombre de pila seguido de Singh o Kaur.
Cuando un sikh tiene el pelo largo, el ritual permite que se corte su propia melena con el khanda, procediendo así en la ejecución de un acto de purificación espiritual típico del norte de India, que consiste en quemar el cabello con incienso rindiendo de esta forma culto a sus divinidades.




















































