
La Fe bahá’í (a veces denominada como bahaísmo o behaísmo), es una religión monoteísta cuyos fieles siguen las enseñanzas de Bahá’u'lláh, su profeta y fundador. Bahá’u'lláh enseñó que hay un único Dios que va revelando su voluntad a la humanidad de forma progresiva. Según el punto de vista bahá’í, cada una de las grandes religiones introducidas por los Mensajeros de Dios —como Moisés, Krishna, Buda Gautama, Zoroastro, Jesucristo, Mahoma y El Báb— constituyen fases sucesivas en el desarrollo espiritual de la civilización. Los bahá’ís opinan que Bahá’u'lláh ha sido el más reciente mensajero de esta saga y que sus enseñanzas están orientadas a los nuevos retos morales y espirituales de nuestra época. Como tal, la fe bahá’í se incluye entre las religiones abrahámicas.
Según el Anuario de la Enciclopedia Británica de 1992, la fe bahá’í es la segunda religión más extendida en el mundo entre las religiones independientes, de acuerdo al número de países en que se encuentra representada: está establecida en 247 países y territorios. Los bahá’ís provienen de entre más de 2.100 grupos étnicos, raciales y tribales y totalizan aproximadamente seis millones de fieles en el mundo. Los principales pasajes de las Escrituras bahá’í se han traducido a 802 idiomas. La idea central de la Fe bahá’í gira en torno a la humanidad como una única raza y al día de su unificación en una sociedad mundial.
El Bab
En 1844 el profeta persa Siyyid `Alí-Muhammad, que tomó el título de “El Bab” (en árabe “la Puerta”), instituyó una nueva religión. Ésta era distinta del Islam, aunque surgió de su seno, de igual modo que el cristianismo surgió del seno del judaísmo y el budismo del hinduismo. Los seguidores del Bab fueron conocidos como babíes y su religión como “Fe babí”. La Fe babí (o babismo) tuvo sus propias escrituras y enseñanzas religiosas, no obstante fue muy efímera. Según el Bab, su misión principal era organizar el camino para “aquel al que Dios ha de manifestarse,” el que fue prometido en las escrituras sagradas de todas las grandes religiones del mundo.
El creciente número de personas que se adherían a estas nuevas enseñanzas alarmó a las autoridades políticas y religiosas de Persia. El Bab y sus seguidores fueron perseguidos, siendo encarcelado y por último fusilado en Tabriz, Persia (actual Irán) el 9 de julio de 1850. Su misión duró seis años.
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